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Programa de Apoyo Recurrente (PAR) 2011


“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tu por tu país”

Con la finalidad de seguir fortaleciendo a las iniciativas ciudadanas y presentar su informe de actividades anual, Alternativas y Capacidades, A.C. realiza cada año un evento de recaudación de fondos. En esta ocasión, nuestro evento se llevará a cabo el día jueves 7 de abril en el Museo Memoria y Tolerancia. En el evento contaremos con la presencia de nuestra Directora Ejecutiva, Mónica Tapia, nuestros coordinadores de área, nuestro equipo de voluntariado, empresarios y otras Organizaciones de la Sociedad Civil. También podrás disfrutar de la obra “Acabar eternamente” de la compañía mexicana “Búho Grande Teatro” y participar en una subasta de obras de arte. Al finalizar la obra, mientras disfrutas de un exquisito brindis y canapés, podrás convivir con nuestros invitados y el equipo de Alternativas y Capacidades, A.C.

 

Y tu…¿ya eres PAR?…En nuestro evento tendrás la oportunidad de convertirte en un miembro PAR.

 

El Programa de Apoyo Recurrente (PAR) es el mecanismo por el cual Alternativas y Capacidades recauda capital financiero para realizar sus actividades durante todo el año. El programa consiste en aportar una donación periódica de acuerdo a las posibilidades del donante. Las donaciones son deducibles de impuestos pero, lo más importante, es que, además de disfrutar los próximos beneficios de ser un miembro PAR, con tu apoyo podremos crear, fortalecer y posicionar nuestras necesidades y preocupaciones ciudadanas en la agenda pública. ¡No esperes más y conviértete en un miembro PAR! ¡Distínguete, sé PAR, sé un agente de cambio social!

 

¡Ven y conoce el trabajo que Alternativas y Capacidades, A.C, realiza para ofrecer más y mejores oportunidades para nosotros los mexicanos! ¡Acércate y contribuye a una de las casus más importantes de nuestra época: contribuir al desarrollo social! ¡Infórmate, participa y sé el cambio que quieres ver en México!

 

Si deseas saber más sobre Alternativas y Capacidades, A.C., nuestro PAR, o nuestros proyectos visita nuestra página www.alternativasociales.org o comunícate con Abril Rocabert, escribe a arocabert@alternativasociales.org o llama al 55-91-91-11.

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Mexicanos: menos protesta y más propuestas y acciones


Por: Julia Romero

“Para lograr cambios estructurales hay que empezar por uno mismo”

Todos los días escucho quejas, sobre gobiernos, gobernadores, funcionarios, organizaciones, familiares, amigos, etc. Y con esto de que la tecnología permite a la gente quejarse en más medios de comunicación al día (blogs, facebook, twitter, myspace, etc.), se pueden ver, escuchar, recibir, postear y twitear quejas exponencialmente. Al parecer el facebook funge de intermediario entre las discusiones de sobremesa y las revoluciones de café, y hay que tener cuidado porque “todo lo que uno diga podrá ser posteado en su contra”. 

En un mundo donde predomina el infotenimiento, da la impresión de que que facebook está a punto de ocupar el puesto de Dr. corazón, psicólogo, antidepresivo, paño de lágrimas, vaso-dilatador, etc  de los cybernautas y donde se invierten más horas al día en aplicaciones como Farmville que para trabajar en algo productivo, o para estar en contacto con la realidad de nuestro país. Qué clase de evasión se está generando donde la gente conoce más sobre la parcela cibernética de vacas azules de un desconocido, que la del campesino e está en la periferia de la ciudad manifestándose  en una verdadera lucha por sobrevivir. La ignorancia y la abulia son nuestros peores enemigos, no hay diferencia entre el tirano y el sumiso, para que existan la tiranía y los monopolios existen también ciudadanos que con sus acciones validan esa tiranía. Por lo tanto no hay diferencia entre lo que hace Monsanto y un ciudadano que no es capaz de ver esa realidad.

Hemos permitido que los medios de comunicación nos aislen en lugar de conectarnos, nos desinformen en lugar de comunicarnos, y nos mantengan en la ignorancia, mientras nosotros aceptamos los contenidos que se nos ofrecen sin siquiera cuestionar.

Desde hace tiempo se dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, qué voy a hacer para merecer algo mejor. Alguien muy sabio me dijo  “Yo ya no me pregunto qué país le voy a dejar a mis hijos, si no qué hijos le voy a dejar a mi país”.

No podemos esperar que sucedan cambios estructurales que beneficien el desarrollo de nuestro país, si la mayoría de las personas que pueden realmente hacer algo desahogan sus preocupaciones en redes sociales, y las revoluciones se terminan al levantarse de las sillas del café.

Para lograr cambios estructurales hay que empezar por uno mismo. Si queremos terminar con la corrupción afuera, primero hay que mirar dónde se origina la corrupción en nosotros mismos. Cuántos de nuestros actos al día son corruptos o contribuyen a fortalecer la corrupción en México. Si queremos un país diferente, necesitamos ser mexicanos diferentes, concientes y dispuestos a actuar. El consumidor tiene el poder siempre, y siempre se puede decir que no.

Y todos somos corresponsables de la situación que vivimos hoy en nuestro país desde el momento en que decidimos ignorar la realidad de millones de mexicanos que viven en situaciones de completa vulnerabilidad, simplemente porque mirar esa situación no cabe en nuestra agenda social.

 Ser ciudadanos significa saber que somos corresponsables de la realidad del país, y como tales debemos tomar acciones, profesionalizarnos, conocer nuestros derechos y obligaciones, vigilar que las leyes se cumplan, seguir las carreras y agendas políticas de nuestros gobernantes, informarnos sobre los procesos e iniciativas de ley, dar seguimiento a los programas sociales para garantizar el impacto de los recursos invertidos,  implementar planes de acción para incidir en las políticas públicas, saber diferenciar entre lo público y las políticas públicas, etc. De otra forma sólo somos personas que nacieron en un territorio y que siguen una serie de costumbres sin siquiera saber porqué.

Desde dejar de consumir productos de empresas que sabemos que contribuyen a la desigualdad de oportunidades, que no promueven los derechos humanos, ni la equidad de género, ni con la salud, y que fomentan la esclavitud de la humanidad. Desde hace algunos años está de moda que las empresas se cuelguen medallas que las califican como “socialmente responsables” pero en la mayoría de los casos dichas empresas sólo cumplen con cambiar “algunos”  de los muchos indicadores  como  para ser certificados y portar la ostentosa medalla.

Como ciudadanos no podemos seguir validando estas acciones. Todos somos instrumentos de cambio social. Para que este cambio sea estructural y positivo tenemos que poner mucha atención, no quedarnos con el discurso mediático. Seamos agentes de cambio social, cuestionemos la información que se nos presenta en medios de comunicación, pongamos los pies en la realidad social, informémonos y tomemos acción, entonces sí participaremos en construir un mejor México para el futuro. Si no, todo lo demás se convierte en pan y circo.

África 2010: Hambre en el Paraíso


Por Juan Miguel Zunzunegui

Se acerca el momento en que México y Sudáfrica comenzarán la fiesta de la miseria en el continente de inmundicia, rodará el balón y los aficionados comenzarán a gritar…, y entre otras cosas, a comer. Algo sobrará en Sudáfrica 2010: comida. Algo faltará en el resto del continente que no cubrirán las cámaras: migajas.

La dieta promedio del norteamericano es de 2,500 calorías, más de las que debería, la dieta de 500 millones de africanos, es decir, la mitad de aquel submundo, es apenas de 1,500, es decir, totalmente deficiente. Pero durante el mundial de futbol, los turistas y aficionados, entre partidos, festejos y derroches, consumirán 300 mil millones de calorías; es decir que los europeos, asiáticos y americanos que visitarán África con su buen par de anteojeras consumirán en promedio la escandalosa cantidad de 8 mil calorías diarias en promedio…, a kilómetros de ahí, en ese mismo momento, , diez niños estarán muriendo de hambre, pero nadie los verá.

De nuevo veremos El Cabo y Johannesburgo pletóricos, y Sudáfrica dará la idea de que el continente se supera, pero es el sitio del mundo donde más hambre hay de todo: de justicia, de igualdad, de dignidad…, pero en este caso hablamos de comida. Uno de los lugares del mundo más ricos en recursos muere de hambre. Las televisoras mostrarán al Serengueti aunque no esté en Sudáfrica, y otros paraísos más, el edén, la cuna de la humanidad…, de donde hace mucho la humanidad, como concepto, simplemente se largó de vacaciones. Nadie hablará del hambre en el paraíso.

Algunos retrógrados decimonónicos siguen usando al tal Malthus para explicar la razón del hambre. Este economista inglés escribió en 1776 un ensayo sobre población donde afirmó que, ya que la población crece a un ritmo infinitamente superior (geométrico) que el de la capacidad de producir alimentos (aritmético); es evidente que no habrá comida suficiente y tendremos hambre. El método de Malthus der acabar con la pobreza es acabando con los pobres. Mejor aún, al estilo fascista de, si quieres acabar con el hambre y con la pobreza a la vez, cómete a un pobre.

Atención, jamás me verán defender el más retrógrada aún, “Creded y Multiplicaos” que tanto gusta a la Iglesia y al Islam, y soy un convencido de la necesidad del control natal en África…, pero entendamos una cosa, el problema de hambre en África no es de sobrepoblación sino de voracidad occidental.

Muchos europeos pretenden hoy que el ritmo de crecimiento demográfico de África es la causa de su hambre. Con eso desvían la atención de la verdad, desde hace siglos, la causa del hambre en África es precisamente Europa. Expliquemos:

Hay en África mil millones de habitantes hoy en día, 300 millones menos que en China, pero con un territorio 8 veces más grandes; hay 150 millones menos que en India con un territorio 15 veces mayor. El problema no es la falta de territorio para sembrar, sino que este territorio es ya propiedad de grandes empresas occidentales y chinas que desde hoy mismo se curan en salud para las evidentes hambrunas del futuro cercano.

Millones de agricultores africanos han sido desplazados de sus tierras para que empresas millonarias compren millones de hectáreas para ser dedicadas al cultivo de alimentos…, pero no de alimentos para la humanidad, y menos aún para los africanos, sino de alimentos para los ricos de las potencias y sus elites cómplices.

Europa comenzó el despojo de África desde el siglo XV, con la colonización, y gente fue precisamente lo primero que sacó de ahí a manos llenas; esclavos. Más adelante trastornó todas las cadenas agrícolas productivas para dedicar las tierras a los cultivos que los europeos necesitaban, para el siglo XIX se llevaban prácticamente todo y sometieron el continente entero en la era del imperialismo. Ya en el XX continuaron el despojo bajo otra modalidad: países independientes políticamente pero atados en lo económico a sus antiguas metrópolis.

La pobreza de algunos países los ha obligado a hipotecar sus recursos y su futuro para la sobrevivencia del día a día: en África occidental los bosques son propiedad de las llanteras para que podamos derrapar mejor en las curvas, en Costa de Marfil el cacao para nuestros chocolates seca los campos, en Egipto el algodón aniquila la agricultura de lo comestible. En el centro de África no importa lo que crezca, ya que todo el subsuelo es un basurero de los desechos radioactivos de occidente.

Hoy las deudas africanas son impagables; en muchos países los simples intereses superan el producto interno bruto de los países deudores… ¡y el mundo sigue simulando que quiere abatir esa pobreza! Mejor aún, hay quien piensa que el Mundial 2010 va a colaborar con el desarrollo. Cierto que mucho dinero llegará…, de las elites de Europa a las elites de Sudáfrica. El resto de ese país, y ni hablar del continente, seguirá muriendo lentamente mientras la humanidad festeja un gol.

El gran mito de la revolución: que existió


99 años festejando una mentira

Por:  Juan Miguel Zunzunégui

Tanto le gusta la fiesta al mexicano que festeja hasta las tragedias. Ejemplo de eso es festejar cada año la Revolución, y además organizar un magno festejo para su cumpleaños número 100. A cien años de iniciada esa masacre a la que los historiadores de quincena llaman Revolución, México no necesita festejar, no tiene nada que festejar. Lo que hace falta a 99 o 100 años es una gran reflexión.

Nos acercamos al mentado centenario y la Revolución es una religión en México, y como todo lo sagrado, no se analiza, ni se cuestiona, ni se critica. Pero dice también la religión “por sus frutos los conoceréis”; así es que veamos los frutos de esa mal llamada primer revolución social del siglo XX…, porque hasta eso celebramos, fuimos el primer pueblo del siglo XX en romperse la madre unos contra otros. Sí Señor.

Pero a 100 años: México no es un país moderno, no funciona la democracia, no hay justicia social, el caudillo se impone a las Instituciones, el pueblo sigue anclado al paternalismo, continúan inmóviles las elites gobernantes, el país tiene una estructura corporativa como en el virreinato, no ha mejorado la educación, ha empeorado de hecho, hay menos industrialización, hay menos paz y orden. ¡Que viva México hijos de la Chingada!

Como nuestra historia gira en torno a glorificar la Revolución y sus mitos, siempre se nos ha dicho que el México del Siglo XX, emanado de la Revolución, es el México moderno. ¿Es México un país moderno? En contraparte, se plantea el México pre revolucionario como un antiguo régimen que debía ser eliminado, y como símbolo visual de ese México antiguo y atrasado nos ofrecen la imagen de Díaz como dictador octogenario, nunca la imagen del Díaz héroe de batallas. Menos aún su verdadera historia y logro: ser el consolidador y modernizador de México.

Como la “dictadura” de 30 años fue sustituida por una “democracia” dictatorial sexenal, se nos dice también que el país cambió caudillos por Instituciones, pero cien años después vemos a pocos caudillos que aún hacen tambalear las instituciones. A principios del siglo XXI, México no está mejor que a principios del XX. ¿Será que la revolución fue un fracaso?, ¿o será que no existió?

De 1910 a 1928, hubo sólo una serie de matanzas por tomar el poder, sin cambiar el modelo porfirista; por eso era necesario darle sentido a la matanza. De ahí surge la idea de la Revolución. Como ésta fue ganada por puro aristócrata (Madero, Carranza, Obregón), hubo que dotarla de héroes populares como Villa y Zapata, aunque el primero fuera un salteador de caminos y el segundo un asesino despiadado, pero sirven para decir que fue una Revolución Social: esa es la construcción revolucionaria del Cardenismo, otra etapa sacrosanta e incuestionable que sumergió a México décadas en el pasado.

Cárdenas creó un sistema políticamente perfecto para dominar, controlar, someter y adoctrinar, pero un fracaso económico a largo plazo. Veamos de nuevo los frutos: un pueblo sin educación, una estructura de poder inamovible, un país corporativo de gremios, sindicatos que ponen en jaque al Estado, una economía estancada y un pueblo acostumbrado a recibir todo gratis, falsos mitos de soberanía basados en recursos naturales, un país alejado del proyecto modernizador, liberal y capitalista de Juárez, un pueblo anclado al pasado y con crisis de identidad, una historia basada en mitos.

Claro que se dotó al país de infraestructura, por ejemplo, de un sistema educativo. Al terminar el Porfiriato, el 75% de la población era analfabeta; a principios del siglo XXI el porcentaje es sólo de 7%; pero eso no quiere decir que haya educación. Veamos los frutos del sistema educativo: 60% de la población “educada” carece de habilidades matemáticas básicas, 46% no tiene competencias lectoras, 70% no tiene capacidad de abstracción y solución de problemas simples, la educación pública tiene como premisa pasar a los alumnos; las escuelas son en realidad guarderías, el mexicano promedio vive con 150 palabras toda su vida, los maestros quieren heredar sus puestos, sin importar su capacitación, y lo más grave de todo, es cierto que el 92% del pueblo sabe leer…, pero no leen, y además no comprenden lo leído. Eso es el México de la Revolución.

Ese festín de sangre, esa rapiña por el poder, que en teoría se hizo por igualdad y justicia social es, a todas luces según nuestra actual situación, un fracaso rotundo. Tenemos una democracia sin demócratas, una sociedad corporativa, un pueblo adolescente en busca de líderes paternalistas, los privilegios de clase no acabaron, sólo cambiaron de clase, porque hoy, el que no tiene un sindicato que lo represente, no puede obtener justicia. El país no es competitivo, se mantienen los grupos de privilegio, sea entre la clase más alta, o entre los trabajadores organizados, pero la clase media está desamparada. Hay discriminación y racismo, una sociedad clasista inamovible, rencor social, polarización de la riqueza y más violencia e injusticia que nunca. ¿Dónde está la Revolución?

La revolución está en los discursos, en los debates de candidatos, en los políticos que lucran con ella, que la usan y abusan de ella, los que la citan sin conocerla, está en los nombres de los partidos y en lo profundo de las ideologías, en el inconsciente colectivo de un pueblo que sigue pensando que la violencia es el camino. Todo esto nos indica, o bien que la revolución fracasó, fue un engaño, o que simplemente no existió y es un mito que mantuvo en el poder a los hampones que se asociaron en un partido que decía representarla.

Pero ya que inevitablemente habrá festejo, hasta doble puente querían los levantadedos del Congreso, ¿cómo festejar la revolución? Muy simple: superándola; sacándola de los discursos y partidos, evitándola como discurso ideológico, dejar de evocarla y querer repetirla en 2010, admitir que, de existir, fue un fracaso, aceptar que nos matamos 25 años por el poder, sin un proyecto de nación, y que eso no es una revolución.

Casi cien años después de iniciado el mitote revolucionario, hay 50 millones de pobres, que no comenzaron con el PAN, memoria histórica México: recuerda a Díaz Ordaz, a Echeverría, al Jolopo, a De la Madrid, al grupo Atlacomulco. Cien años después no hay justicia social.

Con todo a favor, México fue un fracaso durante el siglo XX, el fracaso de la revolución, una construcción ideológica hecha por el régimen, más específicamente por Cárdenas. Para no perder también el siglo XXI hay un solo camino: superar la revolución. México: no hay nada que festejar.

Contraloría Social


 Una forma de incidir en las políticas públicas.

Por: Almudena Ocejo

La Contraloría Social es un tipo de participación ciudadana que permite la exigencia de la rendición de cuentas gubernamental a partir de iniciativas / ejercicios sistemáticos de vigilancia del quehacer del Estado (desde la sociedad civil), con el objetivo central de incidir en el mejoramiento del trabajo de gobierno.

Estas iniciativas pueden estar dirigidas a cualquiera de los poderes (ejecutivo, legislativo, judicial), órdenes y/o niveles de gobierno (federal, estatal, municipal, delegacional y/o local/comunitario) y se concretan a través de tres prácticas complementarias:

a)    un diagnóstico de la problemática que presenta la realización de una acción gubernamental concreta, la prestación de un bien o servicio, o la implementación de un programa público o una política pública,

b)    el monitoreo a las acciones, servicios, programas o políticas públicas, y

c)     la incidencia en cualquiera de las fases del proceso de diseño, formulación, ejecución y evaluación de los mismos.

En México, el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas ha sido una tarea casi exclusiva de las élites políticas, en la que ha existido (y existe) poca apertura a la incorporación de otras voces y/o perspectivas que no sean las gubernamentales. En consecuencia, una manera de acercarse a un mejor conocimiento de la lógica de operación de la administración pública y la hechura de las políticas públicas, es a través de ejercicios sistemáticos de vigilancia y monitoreo que permita a los ciudadanos interesados conocer y evaluar el trabajo que realiza el gobierno y que impacta directamente en su nivel de vida, para ir avanzando con evidencia sólida hacia procesos de negociación e incidencia con las autoridades públicas.

La contraloría social es una herramienta que permite conocer/monitorear el trabajo del gobierno, obtener evidencia sólida sobre su desempeño y de esta manera, contar con elementos para poder participar en procesos decisorios. No es suficiente basar las exigencias o demandas ciudadanas en intuiciones o conocimiento directo de una problemática (como resultado del trabajo con grupos de la población a los que afecta directamente una política), que documentar y sistematizar la información que permita darle sustento a esas intuiciones y/o experiencia. A través de la vigilancia y el monitoreo se pueden identificar aspectos deficientes o irregulares en los distintos cursos de acción gubernamental (crítica basada en evidencia), para en una segunda etapa presionar a los tomadores de decisiones para implementar los cambios que se estiman necesarios, y que van acompañados de propuestas alternativas de intervención.

En este momento es difícil lograr cambios estructurales en la política pública de este país haciendo contraloría social. Podemos decir que de manera general (hay algunas pocas excepciones), hoy en día es muy limitado el impacto que pueden tener los ciudadanos (de manera individual u organizada) en acciones de incidencia, y que además lo hagan de manera sostenida. Esto nuevamente hace referencia a la forma en que se toman las decisiones de política pública en nuestro país, que excluyen en su gran mayoría la participación de otros grupos ajenos al gobierno. Sin embargo, las iniciativas de contraloría social son esfuerzos muy valiosos que van en la dirección correcta y empiezan a presionar para la apertura de espacios para la incidencia y para un cambio en la relación Estado – sociedad, si bien este cambio se verá sólo a largo plazo y requiere de modificaciones en muchos terrenos. Es importante tener muy claro que no sólo porque exista la aspiración de incidir en política pública y se realicen las tareas necesarias para avanzar en esa dirección, puede lograrse. Es decir, el éxito en iniciativas encaminadas a la incidencia en toma de decisiones no radica únicamente en el interés y las capacidades técnicas de los ciudadano o de las OSC, sino que implica cambios en el diseño de las instituciones públicas que permitan incorporar a otros actores y puedan darle un cauce adecuado a sus demandas y propuestas alternativas de intervención.

La contraloría social requiere de la existencia en las organizaciones de capacidades técnicas, políticas y organizativas, así como disponibilidad de recursos (humanos, materiales y financieros). Es muy importante tomar en cuenta que para poder lograr un desempeño exitoso en este tipo de iniciativas se necesita contar con competencias para el acceso y análisis de información pública (incluyendo análisis de presupuesto/gasto público), para el diseño y la gestión de estrategias mediáticas, habilidades de negociación y cabildeo, conocimiento de la administración pública, capacidad de articulación con otros actores y posibilidad de implementar las iniciativas en un horizonte a largo plazo. La actuación de una o dos organizaciones de manera aislada, o de un grupo reducido de individuos, difícilmente logrará generar la presión que se necesita para un cambio en cursos de acción gubernamental.

EL PROCESO DE DONACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE UNA FUNDACIÓN EMPRESARIAL


EL CASO DE FUNDACIÓN AXTEL

Por Ana Luz Lozano Villalobos

 Desde que se decidió crear la Fundación AXTEL en 2005, el objetivo de AXTEL fue ir más allá de la “entrega de donativos” y dar un sentido estratégico y profesional a su compromiso con la comunidad.

Es así que Fundación AXTEL nace con el objetivo de crear alianzas con organizaciones de la sociedad civil que le permitan tener un impacto positivo en el desarrollo social de México, particularmente de las ciudades donde AXTEL opera como empresa.

Las alianzas son vistas como relaciones que tengan el potencial de crecer y sobrepasar el primer paso que, en efecto, está marcado por un donativo. Dentro de este contexto, los donativos son un medio, pero nunca un fin.

En Fundación AXTEL se optó por crear un Concurso Anual de Coinversión en Proyectos Sociales como medio para buscar organizaciones aliadas que operen proyectos en las líneas de interés de la Fundación. A través de este proceso, cada año durante los últimos 5 años se han seleccionado organizaciones aliadas que nos han dado la oportunidad de cofinanciar proyectos que inciden directamente en temas de gran interés para la Fundación.

El proceso de selección de las organizaciones y sus proyectos se hace con el apoyo de un Comité de Evaluadores expertos, quienes revisan, discuten y evalúan las propuestas siguiendo los principales criterios definidos por la Fundación: viabilidad, replicabilidad, sustentabilidad e impacto social de los proyectos.

Dentro de este formato, encontramos que el principal reto para seleccionar adecuadamente a los ganadores es la dificultad que tienen las organizaciones para diseñar de manera clara y concisa sus proyectos. Al no lograr expresar adecuadamente sus objetivos y clarificar los pasos a realizar para llegar a las metas propuestas, los evaluadores no tienen los elementos suficientes para dictaminar los proyectos.

Estamos convencidos de que la evaluación con expertos es un método bastante efectivo para dictaminar la factibilidad de apoyo a las organizaciones y sus proyectos, también ayuda tener una breve entrevista con las cabezas de los proyectos y la institución para conocer más detalles de lo que no alcanzan a especificar en los formatos.

No obstante que cada institución donante, ya sea empresa o fundación, persigue objetivos distintos en su estrategia social, creemos que hay elementos básicos que deben de tomarse en cuenta para la selección de aliados y estos tienen que ver con las características de las organizaciones, su transparencia, efectividad, el impacto de sus acciones y el profesionalismo de su trabajo. El uso de un manual como referencia puede ser útil para no pasar por alto los puntos clave en estos temas.

Donar y a quién donar: esa es la cuestión


La necesidad de donar estratégicamente.

Raúl Díaz y Julia Romero

Muchos desconfían, otros desconocen el tema, pero hay algunos que son apasionados. Estos últimos han descubierto el beneficio de saber cómo hacerlo. De qué significa ser un donante y porqué es importante donar estratégicamente.

Existen diversas formas y oportunidades para donar. El redondeo, a través de los cajeros automáticos, la cruz roja, vía organizaciones, eventos de recaudación como el teletón, etc. Participar en cualquiera de las anteriores nos convierte a todos en donantes esporádicos y potenciales donantes permanentes.  Según la Encuesta Nacional sobre Filantropía y Sociedad Civil (ENAFI) 2008,  el 77% de los mexicanos hace donaciones por lo menos una vez al año. Esto quiere decir que la mayoría de los mexicanos que no necesariamente se consideran a sí mismos donantes, hacen una inversión social apoyando alguna causa por lo menos una vez al año.

Pero la cuestión es,  entre tantas opciones a quién darle el dinero, cómo estar seguros de que la inversión se traducirá en impacto social. Filantropía Corporativa es enfocar estos esfuerzos de manera estratégica y eficiente, sin importar si viene de un individuo o empresa directamente, o si se hace a través de una fundación canalizadora de recursos. De esta forma cada peso donado se traduce en colaborar con un proceso donde se consolidan las redes,  la confianza entre los actores sociales y el Estado, y las leyes necesarias para solucionar las problemáticas sociales.

De la necesidad de conocer el panorama de las donaciones en el país, surge el Diagnóstico sobre Filantropía Corporativa en México, elaborado en 2008 por Alternativas y Capacidades. Donde se establece  cómo  la filantropía permite que la sociedad civil crezca y se democratice, además de que puede ser un instrumento de cambio social cuando se vincula con las causas, los problemas, los actores, las regiones y los enfoques que promueven este cambio.  Así como  un panorama de rezagos y  áreas de oportunidad no explotadas.

Por ejemplo, los recursos otorgados no se valoran en términos de sus impactos sociales, porque el impacto social es un resultado a largo plazo que se deriva de una serie de acciones, esfuerzos y condiciones sociales que no son fácilmente medibles en el corto plazo.  Antes de llegar a un impacto social se tiene que partir de una planeación que considere el proyecto en términos de tiempo vs profundidad del cambio social. 

Para profesionalizar la forma de donar es necesario que tanto individuos como  empresas  contemplen en sus procesos post- donación el monitoreo, la evaluación de calidad y el aprendizaje, entre otros criterios, al otorgar recursos. Además de seleccionar los proyectos de acuerdo a la sustentabilidad, proyección y experiencia de campo de las organizaciones que los realizan para no limitar el territorio de los proyectos exclusivamente a las organizaciones más conocidas.  

 Filántropos que garantizan el cambio social

Debemos tener en cuenta que la filantropía corporativa en nuestro país está en creciente desarrollo. Y para que se siga desarrollando  no se trata solamente de donar más dinero si no que  las donaciones sean  estratégicas y eficientes. Es decir, que individuos y empresas se asuman como donantes e instrumentos de cambio social y saber para que esto suceda debe existir un plan  donde se definan las  temáticas y tipos de apoyos,  se escojan los mejores proyectos y se les dé un seguimiento adecuado, para que los mismos se traduzcan en bienestar para las comunidades y, en la medida de lo posible, resulten autosustentables.

Para todos aquellos que quieran garantizar la eficacia de sus donaciones, Alternativas y Capacidades publica el libro: “11 pasos para profesionalizar al donante: Manual para invertir recursos con mayor impacto social”, el cual facilitará a sus lectores conocimientos sobre qué resultados quieren obtener a través de sus donaciones y a establecer los procesos para donar de forma estratégica y profesional.

El libro se podrá adquirir el día de la presentación el próximo 13 de abril y en las oficinas de Alternativas  a partir de esta fecha, o a través del correo electrónico contacto@alternativasociales.org

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